Casi pensé durmiendo, casi soñé en el polvo, en la lluvia del sueño.
Sentí los dientes viejos al dormirme, tal vez poco a poco me voy transformando en caballo.
Sentí el olor del pasto duro, de codilleras, y galope hacia el agua
hacia las cuatro puntas tempestuosas del viento.
Es bueno ser caballo suelto en la luz de Junio cerca de Selva Negra
donde corren los ríos socavando espesura:
el aire peina allí las alas del caballo
y circula en la sangre la lengua del follaje
Galopé aquella noche sin fin, sin patria, solo,
pisando barro y trigo, sueños y manantiales.
Deje atrás como siglos los bosques arrugados, los arboles que hablaban,
las capitales verdes, las familias del suelo.
Volví de mis regiones, regresé a no soñar por las calles, a ser
este viajero gris de las peluquerías, este yo con zapatos,
con hambre, con anteojos, que no sabe de donde volvió, que se ha perdido,
que se levanta sin pradera a la mañana,
que se acuesta sin ojos para soñar sin lluvia.
Apenas se descuiden
me voy para Renaico.
PABLO NERUDA
TENDREMOS
El sonido del lenguaje me rodea, se me viene encima
tendremos que hablar más pausado para entendernos;
repito.
Me repito, que noto una dificultad en aceptar,
un miedo escondido a no ocultarme más,
una sensación de que soy el primero de algo que nos pasa,
la imagen certera, victimaria de algo que nos pasó.
Mi memoria no permite recordarnos antes…,
hubo un abismo de este principio que me dejo aislado?
mucho hemos sufrido…
creo que fuimos aniquilados,
nuestro inconsciente se mantiene aturdido,
el escape apocalíptico,
situación terminal que no guarda antecedentes,
sino inevitables sensaciones,
detalles incrustados en el alma,
visiones que nos preocupaban,
que luego extinguieron nuestra esencia,
dejamos de ser.
Hubo un estrecho final,
nos escondimos de nosotros
y nada, …la nada,
el infinito instante en que no hay conciencia ni materia
el tiempo congelado, la noche permanente,
el viaje interminable de la quietud plena,
la negación de la existencia
y hasta allí;
la luz de la chispa,
un impulso sereno,
una gota, muchas brisas y un rumor estridente,
sin descanso y con prisa la vida se me vino encima,
a mí que no era ,
a mí que me dan la magia,
el poder del inicio,
el sueño que no pasa desapercibido,
el ADAN.
MarioAberastain
FIN DE FIESTA
Cuando el atardecer es sólo ocaso
y la nieve no es más el cristal que te deslumbra,
el amor es un verso en solitario
y la muerte, cercana compañía
Clementina Macaroff - Bariloche, Febrero 2009
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